lunes, 17 de junio de 2013

INSTITUCIONES QUE AYUDAN A FORMAR AL SER HUMANO

 

 


LA FAMILIA (El hogar): La primera institución comprometida en la formación y el desarrollo de individuos es la familia, que a través del diario vivir mediante actitudes, ejemplo y hábitos permanentes va construyendo valores que se traducen en comportamiento de tipo social.

 

LA ESCUELA: A través de la educación se funcionan los ideales de una sociedad, los pensamientos del individuo en la formación de los ciudadanos de un pueblo Nassif (1985). Esta realidad opera en un contexto llamado escuela, que de acuerdo con Quintana (1984), Fernández y Sarramona (1985), actúa como eslabón entre la familia y la sociedad, donde el individuo aprende a vivir socialmente, desarrolla su personalidad, se capacita para contribuir con el desarrollo de su medio ambiente y se lleva a cabo la transmisión cultural de una generación a otra.

La escuela es la segunda institución comprometida con la formación del individuo que la sociedad requiere, es responsable de reforzar, modificar o sustituir valores que trae el individuo desde su hogar, además de construir otros implícitos dentro del proceso educativo. Vale entonces la pena preguntar qué tipos de escuela y de maestros se requieren para llevar a cabo los propósitos expresados anteriormente. Argentina Henríquez y Ángel Paredes (1999) dicen que la escuela ha de entenderse como espacio de la comunidad, desde la cual parte para organizarse.

 

LA COMUNIDAD: Otra institución que forma en valores es la comunidad en general, de la cual hacen parte la escuela y la familia. Existen diversas interpretaciones de este concepto y entre ellos está la definición del diccionario: Comunidad, tipo de organización social cuyos miembros se unen para participar en objetivos comunes.

De esta forma sabemos que todo hombre nace en un determinado sistema social que le precede. Los valores, conocimientos y destrezas culturales, patrimonio humano en cuyo interior el individuo permanece inmerso, no han sido construcción particular suya; están dados ante él producto de una construcción colectiva.

La humanización del individuo requiere un campo social abonado para efectuarse; implica, entonces, una cultura. "Sólo la cultura, en verdad el aprendizaje de la cultura, permite la génesis humana. El hombre es modelado por la cultura” de esta forma se puede decir que un individuo es ciudadano sólo en referencia a la comunidad en la cual ejerce sus derechos, o, más precisamente, en relación con un Estado. Este es el ámbito natural donde el ciudadano desenvuelve la actividad política y al mismo tiempo, el Estado es fruto de ese accionar: de la política como lucha surgen las formas estatales, la división de poderes, las instituciones.

Por otro lado el trabajo, como todos aceptan, es la llave que permite disfrutar de la ciudadanía social, pero no se debe permitir que se convierta en clientela, pues es la gente que usa corrientemente los servicios de un profesional o que compra frecuentemente en algún comercio. En la ciencia política, el fenómeno de clientelismo se produce cuando existe desigualdad. Por lo tanto esto no debe suceder, puesto que todos los hombres somos iguales ante la ley y gozamos de los derechos de ciudadanía.

 Desde el momento en que el acceso a los derechos sociales depende del empleo, el desempleo estructural del capitalismo globalizado no afecta únicamente a los derechos vinculados a la ciudadanía social sino también al ejercicio de los otros derechos del ciudadano.

 En el vínculo educación-sociedad está el papel primordial jugado por el trabajo no como simple oficio o puesto de trabajo, sino como transformación o producción. Producción no solo material, sino también intelectual y cultural.

En ese sentido la Unad busca preparar al educando para que se integre a la producción intelectual y cultural de la sociedad en la cual se desarrolla. Se educa para producir como sociedad, como grupo, como gremio, como individuo integrado a un sistema social, incluso, aún en el caso en que no se esté de acuerdo con el sistema, ya que las críticas y oposiciones bien orientadas llevan a una superación de las condiciones que limitan la producción material, intelectual y cultural. Y de esta forma lo declara la Unad  a través de la  Misión de la institución:

 “Contribuir a la educación para todos a través de la modalidad abierta y a distancia, mediante la investigación, la acción pedagógica, la proyección social y las innovaciones metodológicas y didácticas, con la utilización de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, para fomentar y acompañar el aprendizaje autónomo, generador de cultura y espíritu emprendedor que en el marco de la sociedad global y del conocimiento propicie el desarrollo económico, social y humano sostenible de las comunidades locales, regionales y globales con calidad, eficiencia y equidad social”

 Es así como la educación debe ser la base para formar ciudadanos que se comprometan con la sociedad y por lo tanto cabe destacar que se educa para que las personas se desempeñen mejor en el ambiente social, cultural, económico y político en el cual se desarrollan. Para que, conociendo mejor su medio, participen en la defensa de aquellos valores que su comunidad, que su sociedad, consideren importantes y al mismo tiempo, participen en la renovación y la búsqueda de nuevos y mejores valores, cuando el desarrollo de toda una comunidad, de toda una sociedad, demuestre que se requiere el cambio. Es por eso que el sentido pedagógico comparte con la misión de la Universidad los retos y desafíos generados por la sociedad colombiana en cuanto a su responsabilidad en la consolidación de la democracia real participativa y la convivencia pacífica; la producción y socialización del conocimiento científico, la formación integral de los talentos humanos, la construcción de una cultura nacional y la inserción en el contexto internacional.

 La diversificación de la producción técnica, científica y cultural requiere que los nuevos sistemas educativos implementen servicios de orientación que sirvan de apoyo a la formación integral del educando; servicios de orientación que ayuden a las entidades educativas en las funciones de lograr un mejor conocimiento de cada alumno, de sus capacidades, de sus dificultades para el aprendizaje especializado en ciertas destrezas y habilidades, de sus actitudes y aptitudes que le dificultan o facilitan el dominio de ciertos campos y no de otros; servicios de orientación que ayuden a las entidades educativas en las funciones de lograr un mejor conocimiento del medio productivo en el cual se puede desempeñar el alumno; servicios de orientación que ayuden al alumno no solo en el conocimiento de sí mismo y del medio, sino fundamentalmente en el aprender a tomar decisiones, en el aprendizaje de los pasos que deben darse antes de tomar decisiones educativas, vocacionales y de la vida en general.

 
Cabe mencionar el componente Académico Cultural de la UNAD el cual constituye la columna vertebral y el hilo conductor de la razón de ser de la Universidad, considerada no sólo como institución de educación superior de carácter público, sino como espacio específico de la cultura, con un principio propio de racionalidad y un objeto específico de estudio e investigación.

En efecto, la Universidad como "universitas" tiene una vocación histórica y teórica, llamada a cumplir tres voluntades, en forma integrada, para la humanización de la sociedad y el desarrollo humano, mediante la producción del conocimiento y de esta manera cumple con tres puntos específicos:

 

1)     La voluntad de formación integral de la persona humana, mediante la acción comunicativa, el diálogo esperanzado y la investigación formativa.

2)      La voluntad de gestión, producción y socialización del saber científico, mediante la investigación básica, disciplinar y contextual, y la sistematización, conceptualización y apropiación crítica de las experiencias vitales e intelectuales.

3)    La voluntad de servicio cualificado a la comunidad mediante la validación y enriquecimiento del conocimiento que produce la universidad y la apropiación crítica del saber incorporado en las comunidades, para enriquecerlo y dinamizar su potencial productivo y cultural.

La práctica debe ir unida a la reflexión, buscando provocar la formación de conceptos en los alumnos y no simplemente la repetición memorística de fórmulas y expresiones verbales. En este sentido, el Tutor utiliza su creatividad no tanto para elaborar audiovisuales y mensajes verbales que causen impacto, en la memoria visual y auditiva de sus alumnos, sino más bien para originar situaciones problema, formular preguntas y presentar argumentos y contra-argumentos que orienten y guíen las actividades de sus estudiantes De esta manera cabe resaltar la labor del tutor en la Unad a quien se le han asignado diversos roles como: facilitador, animador, orientador, y guía del proceso de aprendizaje y a partir de su actuación y la de sus estudiantes realiza una investigación pedagógica media por las Tics.

El tutor busca, por medio de situaciones problemáticas simuladas o reales, motivar, interesar, orientar y guiar a sus alumnos para que reinventen, por lo menos en algunos casos, los hechos y eventos básicos de cada disciplina. Cuando tanto educandos como educador vean en la práctica, la importancia de partir de hechos y situaciones reales, se habrá redescubierto en el mismo proceso educativo lo que estamos postulando: aprender haciendo.

La reflexión hay que orientarla, hay que provocarla, hay que cultivarla, y de esa manera, no quedarse únicamente en la conducta verbal o en la conducta de ejecución de los alumnos, corriéndose así el peligro de realizar entonces una enseñanza simplemente mecanicista y automatizada. En este sentido, hay que explorar los marcos conceptuales dentro de los cuales los alumnos asimilan los nuevos conocimientos, con el propósito expreso de provocar desequilibrios en dichos marcos conceptuales cuando ellos son erróneos, es decir, cuando no concuerdan (entran en conflicto) con los avances técnicos, culturales y científicos.

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